Una cuenta regresiva que dota de ligereza a las tinturas que colorean aquello que debe venir. Extrañas emociones que con el tiempo se han modificado amoldándose a mi presente, pero que jamás menguaron. Son tan parte de mí como lo soy yo de ellas...
Sí, lo sé, estoy desvariando, justo de eso hablo. Es lo que pasa cuando diciembre telefonea.
No hay comentarios:
Publicar un comentario